VUELTA A LA ACTIVIDAD

Tras la inactividad veraniega y los excesos, llega la hora de ponerse en activo y empezar a realizar deporte. Los deportistas tardan entre 5 y 6 semanas en lograr una forma física adecuada, por lo que se recomienda ir aumentando poco a poco la intensidad de los ejercicios, sin realizar cambios bruscos entre ellos. Con ello, se previenen las lesiones musculares, ya que en esta etapa de entrenamientos suelen ser muy frecuentes debido a la sobrecarga muscular. Además, también ayuda a que la fatiga no aparezca y no te ahogues mientras practicas ejercicio. El ritmo y la duración del entrenamiento suele depender de la edad del deportista y  del tipo de deporte que practique.

Cuando da comienzo la pretemporada, el entrenamiento del deportista debe ser general, llegando a ser más específico a medida que se acerca la competición. Primero, hay que centrarse en mejorar el tono muscular y la resistencia de forma progresiva, del mismo modo, que es necesario incorporar ejercicios aeróbicos que permitan incrementar la capacidad cardiovascular.

Además de los ejercicios específicos, es necesario llevar una dieta equilibrada para dotar al organismo de nutrientes que aseguren que el deportista tenga la suficiente energía en todo momento. Para ello, se recomienda:

  • Realizar cinco comidas diarias (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).
  • Limitar la ingesta de azúcares refinados.
  • El 65-70% de las calorías deben proceder de hidratos de carbono compuestos, como cereales integrales, verduras, pasta, arroz y algunas frutas.
  • El 20% tienen que aportarlo las proteínas que se encuentran en la carne de pollo, de ternera o en los huevos.
  • El 10-15% restante de las calorías deben ser grasas.

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